16 jun. 2009

La verdad que has de saber


















La repentina lluvia templada de anoche que nos cubrió mientras caminaba a tu lado cogidos de la mano no debía ser sino las lágrimas que vinieron a empañar mi felicidad.
Estaba tan relajadamente feliz caminando a tu lado y llegó esa lluvia fina encedida de olor a tierra mojada...y me recordó que debí decirte lo que no te dije.
Entonces ya era tarde, era tarde ya para empezar a contar nada...
Y ahora me quema habertelo ocultado, y ahora no puedo revivir con la alegria que merecen aquellas horas de conversación, tus palabras, tus besos y todo lo demás con lo que ayer tarde llegaste inundando mi vida de luz.
Traté de olvidar todo durante esos momentos. No quise, no quise recordar nada, lo aparté de mi mente para crearme la falsa ilusión de que solo era un mal sueño.
Yo estaba mas callada que de costumbre, pero tal vez ni lo notaste... Era que a veces venia insistentemente a mi mente aquello que yo mandaba al fondo, muy al fondo...
Quise no pensar, quise no sentir... Lo conseguí, olvidé, me relajé. Fui feliz fugazmente...
Pero la lluvia mientras me besabas en la puerta de mi casa lavó de golpe mi dicha y sacó a flote la barca donde habia hundido mi pena.
Al final solo la verdad te hace libre. Y hoy debo decirtelo sin falta. No quiero empañar tu felicidad y sin embargo...no puedo cargar mas con la ansiedad que de repente, subitamente, me ahoga.
No me llames. No podria decirte nada ahora. Deja, deja pasar las horas. Y luego recuérdame que te diga lo que debes saber.
Debes saberlo por mi, solo por mi, egoistamente, no por ti, que vivirías infinitamente mas feliz en la ignorancia...
Un beso amor y perdoname, perdoname que vaya a irrumpir empañando tu dicha...

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